El futuro práctico del liberalismo español

alegoria_libertad Más allá de las broncas y discusiones en esto que llamamos Internet y que no es más que una barra de bar, pero muy grande y abierta las 24 horas, el liberalismo español pasa por un mal momento. No me refiero a su definición y taxonomía, que es lo que a algunos parece tenerles muy entretenidos últimamente, sino a sus posibilidades prácticas de hacerse un hueco en el panorama político español. Tampoco quiero decir que esto sea una novedad: el mal momento dura ya décadas. En un país que considera liberal a Esperanza Aguirre por confiar la gestión no sanitaria de varios hospitales a empresas privadas, aunque luego se dedique a repartir alegremente nuestros impuestos en todo tipo de iniciativas "sociales", no es previsible que un liberalismo menos descafeinado atraiga un número de votos decente, puesto que incluso esas medidas "ligeritas" suelen toparse con el rechazo atávico de una buena parte de la población. Expresaré aquí mi opinión sobre las dos únicas vías posibles, en la actualidad, para conseguir que el liberalismo se incorpore al abanico de opciones de los votantes españoles, aunque de la forma atropellada que me impone la falta de tiempo.

Un partido político que tenga el liberalismo como referente ideológico primordial no tendría ninguna posibilidad de conseguir un escaño en 2012. De hecho, en los últimos treinta años no han sido pocas las formaciones de corte liberal -sin entrar ahora a discutir su ideario- que se han presentado a las elecciones, con nulo resultado. Sus siglas y sus cabezas de lista caen en el olvido más o menos en el mismo momento en que presentan su candidatura: sólo el funcionario que recoge los impresos guardará el leve recuerdo de que algo con "liberal" en el nombre se presentó a las elecciones. La única solución a este problema ya endémico del liberalismo es una estrategia basada en un cabeza de lista -o, alternativamente, en un promotor- de referencia, alguien con tirón y capaz de atraer a un buen número de votantes, incluso aunque no estén plenamente convencidos (o enterados) de las propuestas liberales del partido. Haberlos, haylos, pero si están o no dispuestos a embarcarse en tal aventura queda muy lejos de mi conocimiento.

La otra opción es conseguir crear una corriente liberal dentro de un gran partido. Sí, vale, ya sé que eso reduce las posibilidades al Partido Popular (bueno, para ser justos, también a CiU, pero con un ámbito geográfico más limitado, claro), pero es lo que hay. ¿Qué posibilidades de éxito tiene un verdadero liberal, en contraposición con un liberal tipo Esperanza Aguirre, dentro del PP? Me temo que pocas, sobre todo mientras la manera de nombrar presidentes y confeccionar las listas electorales sea tan piramidal y tan marcada por los amigos y las influencias. Incluso aunque uno o dos liberales de pro lograran sentarse en el Congreso, ¿en cuánto cambiaría eso la política del PP? Un partido de ámbito nacional y con vocación de gobierno no va a preocuparse por las inquietudes de unos pocos que les pueden restar muchos votos, sobre todo cuando esos pocos son, además, votantes bastante fieles. Así, desde el Partido Popular no se prestará atención a la corriente liberal mientras no vea peligrar los votos provenientes de sus nichos liberales. Una opción liberal fuerte no sólo conseguirá sus logros propios sino que, además, provocará en el PP un giro hacia el liberalismo para minimizar su pérdida de votos.

El futuro no es esperanzador pero puede hacerse algo para mejorarlo: unir a todos los liberales con ganas de trabajar y cambiar las cosas en un nuevo partido que cuente con una figura de prestigio para abrirse camino y llegar a 2012 con posibilidades de llegar al Congreso. ¿Voluntarios?

Alegoría de la libertad en forma de foto, por llamarla de alguna forma, cortesía de Josef Grunig, mediante una licencia Creative Commons by-sa.


4 comentarios a “El futuro práctico del liberalismo español”

  1. Gravatar Iracundo dijo:

    Si por liberales usted se refiere a los sujetos que andan a sus anchas por Redliberal confundiendo ateísmo con terrorismo o laicismo con ateísmo… me parece que ya tiene su partido “liberal”: Familia y Vida, o alguna Falange.

    19 de Marzo de 2008 a las 20:01:46

  2. Gravatar aquiles dijo:

    para que luego hable snipfer de revertir la situación…

    19 de Marzo de 2008 a las 22:49:30

  3. Gravatar Manuel Delgado dijo:

    Desde luego, Iracundo, por liberales no entiendo a nadie que encaje ni en Familia y Vida, ni en Falange. Por hoy, para no ahondar en la polémica, no mencionaré más partidos en los que no cabe ningún liberal que se precie porque, al fin y al cabo, yo también pertenezco a uno que te lo pone muy difícil. Ya tenemos algo más en común.

    20 de Marzo de 2008 a las 00:09:16

  4. Gravatar augustbecker dijo:

    El principal problema, amigo Manuel, consiste en saber qué se entiende por liberal. Porque el significado del término es cambiante según la historia y la geografía. Me temo que te refieres a una de las versiones más clásicas, la del Estado policía (no policiaco): libertad para hacer lo que me dé la gana, para enriquecerme como sea, por ejemplo, y el Estado que se limite a garantizar el orden público, es decir, a proteger mi derecho a enriquecerme como sea. Comprendo el problema que expones: la falta de entusiasmo liberal por parte de la gente. Pero es que ese liberalismo no ofrece ningún atractivo ético. Y eso también cuenta, aunque algunos liberales lo nieguen.

    20 de Marzo de 2008 a las 16:25:16

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