15 de Marzo de 2008 — Manuel Delgado
Reconozco que vaticinar la derrota del Partido Popular no tuvo mucho mérito. Seguramente, lo más difÃcil del asunto no fue preverlo, sino decirlo, por aquello de que siempre queda la esperanza de que no ocurra y, si lo dices, pareces estar conjurando con el enemigo para que todo salga mal a los de tu bando. Nada más lejos de la realidad, por una parte, y nada más lejos de las capacidades de mis humildes palabras, por otra. En cualquier caso, el vaticinio se cumplió y el PP perdió las elecciones. Los hay que se empeñan en hacer una lectura positiva del resultado, sin darse cuenta de que, con nuestro sistema electoral y con la forma en la que se organiza el Congreso, la evaluación del resultado no debe hacerse en un rango continuo (de lo peor a lo mejor) sino de forma binaria: o has ganado o has perdido. Tanta lectura positiva tiene varios objetivos, entre los que destaca salvar la cara del general, Mariano Rajoy. Grave error: a quien hay que salvar es al partido, no a Rajoy.No puedo estar ni mÃnimamente de acuerdo con la reacción de Rajoy tras las elecciones. Discrepo con esta decisión en varios puntos:
- Congreso del partido, sÃ, pero no ahora. Junio es demasiado pronto, es la fecha perfecta para impedir que ningún otro tenga tiempo para retar con opciones reales a Rajoy. Un congreso en marzo del año que viene darÃa tiempo a que surgieran alternativas y aún dejarÃa margen para que el ganador, fuera quien fuera, pudiera desarrollar un buen plan de gobierno hasta las siguientes elecciones generales.
- “Me presentaré con mi propio equipo” es una de las frases más desafortunadas que Rajoy haya dicho nunca. ¿El anterior no lo era? Me puedo creer que no lo sintiera como tal en 2004, vale, pero si en los cuatro años siguientes no ha tenido la capacidad y la inteligencia para crear “su propio equipo” es que no es el lÃder que necesita el Partido Popular.
- Siguiendo con lo anterior, yo pensaba que el único megalómano al frente de un partido actualmente era Zapatero, pero resulta ahora que Rajoy ve todos los males en el equipo que le acompañaba pero no en sà mismo. ¿De verdad Rajoy cree que la gente que no votarÃa al PP por la presencia de Acebes o por Zaplana no siente rechazo también por él?
- La estrategia de renovación parece estarse centrando en los nombres, en el equipo, y no en las ideas. En el plano de las ideas, ¿se parecen en algo Rato y Gallardón? ¿EncajarÃan en el mismo “equipo”? Zapatero llegó al poder gracias, entre otras cosas, a conceptos -que no llegan ni a idea, pero funcionan- tales como “talante”, “paz”, “diálogo” no gracias al tirón mediático de Blanco, De La Vega o Solbes (perdón por la ironÃa). Tanto mirarse el ombligo parece que le ha hecho olvidar a Rajoy que su competencia tiene una estrategia basada en el lÃder y en los conceptos y esas son las dos cosas que debe conseguir el PP para contrarrestarle.
- Esta supuesta renovación, ¿qué nuevas ideas traerá? Liberalismo, ¿quizás? (Perdón, de nuevo, por la ironÃa). Rajoy deberÃa definirse de manera formal, deberÃa dejarle claro a sus afiliados y a su electorado que no es más que un socialdemócrata que va a misa de vez en cuando. Se olvida de que la socialdemocracia, en este paÃs, es terreno de otros, principalmente del PSOE. Con un programa socialdemócrata lo único que haces es intentar convencer a los votantes del PSOE de que harás el trabajo del PSOE mejor que el PSOE, pero resulta que eres del PP. Mal camino. ¿Este hombre lee algo de lo que publica FAES?
¿Alguien por ahà con ganas de crear una corriente crÃtica de corte liberal?FotografÃa cortesÃa de Roberto GarcÃa, mediante una licencia Creative Commons by.
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