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Debemos acabar con la jornada de reflexión

La jornada de reflexión es un mecanismo legal que, como muchos otros, está más al servicio de los que no cumplen la ley por norma que de los que respetan la legalidad. Si bien cuando se instauró seguro que no se pensó en la posibilidad de que los terroristas, de cualquier origen, tomasen por costumbre el intervenir a su manera en las últimas horas de la campaña electoral, ahora que ya sabemos que esto es algo más que una posibilidad remota, no estaría mal que la próxima legislatura vea el fin de la jornada de reflexión, que no sólo no ayuda a reflexionar nada sino que impide que los demócratas se expresen con libertad en respuesta a barbaridades como la de ayer. Listas abiertas, fin de la jornada de reflexión y libertad para publicar sondeos en cualquier momento. Tres medicinas necesarias para la salud de nuestras elecciones.

Pregunta tonta: para cumplir con la jornada de reflexión, ¿debería borrar hoy mis posts sobre mi pronóstico para las elecciones o sobre a quién votaré mañana?

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