6 de Marzo de 2008 — Manuel Delgado
Merece la pena leer este artículo del blog de Ramón Tamames sobre la ley D’Hondt, reproducción de su original en La Razón, en el que el prolífico autor proporciona una calmada descripción de los efectos de la ley D’Hondt sobre los resultados electorales y una explicación de por qué y para qué se optó por esta fórmula para determinar la composición del Congreso de los Diputados. Si bien somos muchos los que pedimos una reforma de la mecánica por la que se rigen nuestras elecciones generales, no está de más recordar que no es la ley D’Hondt la culpable de la sobrerrepresentación de ciertos grupos minoritarios sino que, en muchos casos, la amortigua. Por eso, no es la eliminación de esta fórmula lo que debemos pedir, sino otras fórmulas que aseguren la gobernabilidad y la transparencia en las elecciones. Personalmente, la supuesta sobrerrepresentación de los grupos nacionalistas me preocupa muchísimo menos que la falta de listas abiertas.
Recomiendo, además, leer algunos otros artículos escritos con respecto a la ley electoral y a sus consecuencias en el pasado:
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Sobre lo de las listas abiertas mucha gente no sabe a qué se refiere cuando dice eso, una mera antÃtesis de las listas cerradas digitales —por ser confeccionadas “a dedo”. ¿Te refieres a que podamos marcar varias opciones, y que la preferencia de la lista se confeccione a posteriori en vez de introducir en la urna el engendro paritario que se mete ahora?
Yo personalmente prefiero un sistema de elección directa unipersonal por mayorÃa simple a través de distritos electorales.
6 de Marzo de 2008 a las 15:18:58
Listas abiertas significa, simplemente, votar a una persona (o varias) en lugar de a unas siglas. Los habrá que entiendan otra cosa o que lo quieran hacer más complejo, pero no es más que eso.
Se puede articular de muchas formas pero, personalmente, creo que lo ideal es un sistema con una papeleta por candidato o una sábana ordenada aleatoriamente y sin referencias al partido de cada candidato (al contrario de la sábana del Senado que usamos actualmente), con un lÃmite en el número de candidatos que puede presentar cada partido (p. ej.- tantos como diputados tenga esa circunscripción). No entro a discutir ahora si cada circunscripción debe generar uno o varios diputados, porque es un asunto sobre el que no tengo un criterio definido. Sà tengo claro que, en caso de haber sólo un diputado por cada circunscripción, deberÃa elegÃrsele por mayorÃa simple y, en caso de haber varios, me gusta la ley D’Hondt. A veces, incluso me planteo el voto acumulativo, pero creo que mucha gente no terminarÃa de entenderlo, asà que es poco práctico.
En cualquier caso, si bien nunca se le quitarÃa por completo el protagonismo a “los grandes lÃderes”, el ciudadano tendrÃa más oportunidad de entender quién es y qué pretende la persona que le va a representar. La campaña serÃa mucho más cercana, más local, y el canal de comunicación con el Congreso estarÃa claramente identificado. Los diputados no serÃan un mero voto en el Pleno del Congreso, sino que la gente podrÃa conocerlos con nombres y apellidos y juzgar su trabajo.
6 de Marzo de 2008 a las 16:05:48
Tambien serÃa un avance que el Presidente del Gobierno fuese elegido directamente por los ciudadanos, no por el poder legislativo (el que parió eso no conocÃa a Montesquieu) bien siguiendo el modelo frances o el estadounidense o el que refleje la voluntad de los ciudadanos. Asi contribuirÃamos a eliminar la perniciosa influencia de lso nacionalismos para los que apoyo politico puntual significa concesiones soberanistas. Lo de listas abiertas es de cajón para destrozar la disciplina de partido. Los congresistas responderian directamente ante sus votantes y no ante sus lideres de partido. VerÃamos asà cuantos socialistas, por poner un ejemplo, hubieran aprobado el proceso de negociacion con la banda terrorista o el vergonzoso Estatut catalán. O cuantos del PP hubieran apoyado politicamente la invasión de Iraq.
Estas dos medidas resultarian en un Estado muchisimo mas robusto que el actual que es una porquerÃa. Claro, si pudiesemos,, ademas de todo esto separar la Justicia del resto de poderes pues serÃamos la bomba….
Quizas lo vean nuestros nietos.
6 de Marzo de 2008 a las 23:01:18
Por desgracia, nuestros nietos verán más de lo mismo, igual que lo vieron nuestros abuelos…
7 de Marzo de 2008 a las 15:37:21
[...] La Ley D’Hondt, por Ramón Tamames [...]
8 de Marzo de 2008 a las 11:12:04