14 de Noviembre de 2007 — Manuel Delgado
A pesar de ser poco m谩s que un listado de obviedades, al menos dos de los siguientes puntos son olvidados a la hora de afrontar cualquier proceso de gesti贸n del cambio:
- Hay que perderle el miedo al cambio. Las empresas est谩n en constante cambio. Las personas van y vienen, nuevas versiones de software sustituyen a las anteriores, nuevas pr谩cticas de gesti贸n, nuevos productos, nuevos proveedores… Sin embargo, cuando alguien dice que una determinada acci贸n va a suponer “un cambio muy grande”, todo el mundo se echa a temblar. Sin motivo. Gestionar el cambio correctamente no es algo que deba hacerse a la ligera, pero tampoco se ha de afrontar la actividad como si fuera un obst谩culo insalvable.
- Comunica, comunica y comunica. De nada vale el esfuerzo por planificar la implantaci贸n de cualquier cambio o evoluci贸n, para nada cuentan los car铆simos consultores que podamos involucrar y todo el presupuesto que dediquemos ser谩 en vano si no informamos convenientemente a todos los que se vean afectados por el cambio o a todos aquellos de los que necesitemos su apoyo o su trabajo. Y no s贸lo al principio, sino a lo largo de todo el proceso de cambio.
- Con贸cete a ti mismo. La mayor铆a de los procesos de cambio que fracasan lo hacen porque la base desde la que se cre铆a partir es err贸nea. Tanto el optimismo infundado como la desconfianza en las posibilidades propias son terreno inadecuado para construir cualquier proceso de cambio organizativo. Los habr谩 que piensen que la situaci贸n de partida es muy buena y los habr谩 que piensen que es un caos. Normalmente, ni unos ni otros est谩n en lo cierto.
- Date el tiempo necesario, ni m谩s, ni menos. Como el buen vino, todo cambio importante necesita un tiempo adecuado para madurar. Adecuado no siempre significa mucho. Los procesos precipitados fallan estrepitosamente. Los procesos demasiado largos provocan falta de concentraci贸n, dispersi贸n de los esfuerzos y percepci贸n de que no ocurre nada. Mide bien cu谩nto tiempo necesitas.
Buenos consejos. El problema en Espa帽a es que se teme al cambio. La mentalidad es funcionarial y estatista. No es de extra帽ar que la renta per capita sea tan superior en los pa铆ses anglosajones.
17 de Noviembre de 2007 a las 16:07:08