Juan Luis Cebrián, enemigo de Internet

Juan Luis Cebrián, consejero delegado del Grupo Prisa y Académico de la Lengua, pronunció un discurso sobre Internet, la web y similares en el acto de presentación (¿o era una conmemoración? ¿O una celebración? ¿Qué era?) de los nuevos dominios con ñ, ç  y l.l en la Real Academia.

Desde hace algún tiempo, estoy incubando una teoría (bueno, es poco más que una opinión) referente a los problemas que surgen en las empresas cuando la más alta dirección está alejada de las nuevas tecnologías, que es el caso más habitual, por cierto. Pues de la sociedad y la política se puede decir lo mismo: de nada valen los intentos de “los de abajo” por tirar del carro si “los de arriba” no entienden nada sobre la Red y todo lo que implica. El acto del otro día fue un claro ejemplo de todo esto, tanto en lo referente a las empresas como en la política.

Tras el acto del otro día, a los medios de comunicación masivos han trascendido dos conceptos: Cebrián y Zapatero se lanzaron un par de dardos y la Real Academia ha conseguido que haya dominios con eñe (casi nadie se acuerda de la cedilla y la ele geminada). No voy a entrar en lo de los dardos (tiene huevos que el fundador de un periódico que ha escrito su nombre sin tilde durante treinta años se dedique a dar ahora lecciones de ortografía) pero sí es importante recordar que la RAE no ha “conseguido” nada en lo que a los dominios multilingües se refiere: pedir algo no significa que, cuando ocurra, sea en respuesta a tu petición. La internacionalización de los nombres de dominio es una iniciativa del organismo regulador correspondiente, la ICANN, mucho más amplia y ambiciosa que la mera inclusión de la eñe en los dominios de segundo nivel y que ya permitía tal cosa desde hace tiempo para los dominios “.com” y varios otros, sólo que ahora se ha implementado en los dominios “.es”.

Asimismo, la posibilidad de registrar dominios como “españa.es” o “vamonosdecañas.es” es trivial si lo comparamos con muchas otras cosas que están pasando, a diario, en Internet. Los dominios con eñe no permiten hacer nada que no se pudiera hacer ya, salvo mejorar alguna que otra acción de marketing de alguna empresa u organismo. Acciones restringidas, en parte al menos, a aquellos usuarios que puedan teclear la letra en cuestión, puesto que una cosa es conseguir que los servidores de nombres de dominio comprendan la “ñ” y otra muy distinta que los teclados de todo el planeta tengan esa tecla.

Según la noticia de Telecinco, Zapatero concluyó su discurso diciendo que “siempre que exista algo que contar, nombrar o compartir, estará en dominio.es”. Éste es otro ejemplo de lo poco que entienden de Internet nuestros políticos. Tienen una especie de fijación obsesiva con los nombres de dominio, como si el nombre de dominio y el carácter del contenido estuviera íntimamente ligado. Esto me recuerda a las expresiones de júbilo que tantos políticos catalanes profirieron cuando se aprobó la creación del dominio de primer nivel “.cat”, porque ello suponía un refuerzo de la presencia de la lengua catalana en Internet. ¿Acaso no se puede escribir en catalán (o en chino, o en hurdu) bajo un dominio “.com”? Puestos a tocar las narices: ¿no se puede escribir en catalán en un dominio “.es”? ¿Acaso no había páginas en catalán antes del “.cat”? La existencia de nuevos dominios de primer nivel o la internacionalización de los de segundo son avances, desde luego, y abren nuevas posibilidades a la difusión de contenidos y propuestas en Internet, también, pero no resuelven ninguna situación de castración de las lenguas ni “dinamizan” cosas que no fueran dinámicas antes.

Así las cosas, da miedo oír al Presidente presumir de tanta inversión en nuevas tecnologías mientras demuestra que no entiende los mecanismos básicos por los que se mueve la Red. Para mantener la cordura, mejor no saber en qué se están gastando esos 4.500 millones de euros de los que habló en su discurso.

Sin embargo, eso no es lo peor de todo lo ocurrido aquél día. Lo peor fue el discurso de Juan Luis Cebrián. Este señor, con su discurso dedicado a los blogs, ha demostrado claramente ser un enemigo radical de Internet (y eso, en un día de “celebración” de algo relacionado con la Red), alguien que desprecia el fenómeno del libre intercambio de información y opinión (seguramente, porque le hace pupa en el bolsillo). Comenzó por relacionar las características distintivas de los blogs con el suicidio del padre del ególatra que los inventó, Justin Hall, y siguió igualando el fenómeno blog con el exhibicionismo. Por cierto, por si alguien no lo sabe, el exhibicionismo es un delito contra la libertad sexual en nuestro Código Penal. El que más avanzado su discurso señalase unas pocas cosas positivas con respecto a los blogs no compensa ni su ataque inicial ni el uso de otros conceptos como manipulación, frivolidad, vacuidad, credulidad, mentira, falsedad, confusión, caos, bucaneros o veneno para referirse a los blogs o, más en general, a Internet, en contraposición con otros soportes más clásicos o tradicionales. ¿Cree acaso el señor Cebrián que los periódicos y las televisiones están libres de la manipulación, la frivolidad, la vacuidad, la credulidad, la mentira, la falsedad o el veneno? Si lo cree, este caballero necesita ayuda especializada. Lo que le ocurre es, simplemente, que Internet es un fenómeno que desconoce, como demuestra la errática estrategia del periódico online estrella de su grupo, y que desprecia, porque pone en peligro no sólo su bienestar económico sino, sobre todo, su capacidad de influencia.

Sólo por terminar, he encontrado en una columna de Daniel Rodríguez Herrera dedicada a este tema, una referencia a un libro, La Red, escrito por Juan Luis Cebrián en 1998. No lo he leído y, de hecho, no lo conocía, pero una lectura rápida de unos pocos extractos del libro me confirman mi opinión sobre el desconocimiento y la inquina de este señor sobre Internet. Atentos a pasajes como éste, del capítulo “La sociedad hipnotizada”:

Eso explica que una inmensa parte de [los usuarios de Internet] sea todavía gente muy joven, pero también amas de casa, desocupados, personas que no ejercen capacidad decisoria alguna en sus comunidades, individuos que se caracterizan muchas veces por una actitud diletante ante la vida, con un esquema de valores frecuentemente poco estructurado o demasiado anclado, aun sin ellos saberlo, a normas y preceptos establecidos

El que esto se escribiera en 1998 no excusa a su autor, puesto que ya por aquél entonces estaba claro que Internet no era como este señor la pintaba. Pues nada, querido lector, ya sabes lo que piensa Cebrián de ti y de mí: somos delincuentes exhibicionistas con problemas de ego, con un esquema de valores poco estructurado y ninguna capacidad decisoria en nuestras comunidades. ¡Qué bien me conoces, Cebrián!


Un comentario a “Juan Luis Cebrián, enemigo de Internet”

  1. Gravatar seleucus dijo:

    Tienes toda la razón.

    9 de Noviembre de 2007 a las 14:29:17

Haga un comentario



Suscríbete

cargando...
Sígueme en http://twitter.com