Manipulación de imágenes GNU: GIMP

Pantallazo de GIMPHay una aplicación GNU que me encanta y que uso intensamente desde hace meses: “The GNU Image Manipulation Program” o, para entendernos, El GIMP (así, con artículo). Me la descargué (desde su sitio oficial GIMP.org) para salir de la dinámica en la que me estaba metiendo de apurar hasta el último día las versiones de evaluación de diferentes productos comerciales, ya que mis necesidades de retoque de imágenes no eran tan elevadas como para gastarme los euros. Sinceramente, no confiaba en que El GIMP fuera a encantarme, aunque sí pensaba que haría lo que yo necesitaba y nada más. Me equivoqué por completo.

El GIMP es un completo programa de tratamiento de imágenes. No soy, ni de lejos, un profesional del diseño gráfico, así que difícilmente puedo evaluar con precisión todas las prestaciones de El GIMP, pero sí sé que no le falta nada de lo que desde hace mucho veo en programas como Adobe Photoshop, Adobe (antes, Macromedia) Fireworks, Corel Draw, etc. Para un usuario que, como yo, tenga que recortar alguna imagen de vez en cuando, añadirle texto, cambiar la resolución y cosas así, es una opción más que válida. Y tiene pinta de satisfacer también a usuarios mucho más exigentes.

Además, la instalación es sencilla (en Windows), incluso para un usuario poco ducho en estas cosas del software libre, que no suele contar con la facilidad de instalación del software comercial. Hay que descargar e instalar primero el runtime de GTK+ y, después, el propio instalador de El GIMP hace el resto. Todo se puede descargar desde aquí.

En resumen, muy buena opción de software libre que puede hacerle pupa a muchos productos comerciales si alguien se pusiera a hacerle publicidad.

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Nota importante: muchos de los que están a mi alrededor piensan, erróneamente, que no me gusta el software libre. El malentendido está originado porque, por lo general, no suelo recomendar software libre ni para uso crítico empresarial ni tampoco para uso personal por parte de usuarios estándar. Pero nada de eso significa que esté en contra del software libre: sólo es que, igual que no haría correr una central nuclear con Windows 98, no voy a hacer que mi negocio dependa de que algún chavalín de Connecticut saque un parche para mi servidor principal (quiero alguien a quien demandar si todo falla) ni voy a recomendarle a mi suegro que se instale un sistema operativo con el que no va a poder usar ni su escáner actual, ni su impresora, ni la webcam que se acaba de comprar en El Corte Inglés. Todo esto es matizable, obviamente.


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