Más sobre seguridad aérea

Hace algún tiempo, escribí sobre lo ridículas que me parecían las, en aquél momento, nuevas medidas de seguridad en los aviones de pasajeros. Por aquella época, el pasado agosto, aún confiaba en que las medidas serían temporales, encaminadas a desbaratar por completo los esfuerzos de la célula terrorista que había planeado usar explosivo líquido en vuelos que salían de Londres con destino a Estados Unidos. ¡Qué inocente fui! Aquellas medidas “temporales”, han acabado convirtiéndose en “eternas” por medio de una directiva europea de 6 de noviembre.

Ridiculizar las nuevas medidas de control de los líquidos es bien sencillo. Nadie entiende lo de la bolsa transparente, salvo para delimitar el volumen total de envases que puedes introducir en el avión. La bolsa, aceptando que debe tener una capacidad fija, bien podría ser opaca (te permiten llevarla DENTRO de tu equipaje de mano, con lo que su transparencia pierde bastente efectividad) o podría ser sustituida por otra regla como “no más de tres recipientes”. Además, está la ridiculez de la limitación del tamaño de los recipientes. Esta medida ha dado carácter peligroso a la nada. Sí, a la nada. Me explico: los recipientes no deben tener más de 100ml de capacidad, pero nadie dice que deban estar llenos. Así, un recipiente de 100ml con 75ml de líquido en su interior es aceptable, mientras que un recipiente de 125ml con 50ml de líquido no lo es, aunque contiene menos líquido que el válido. ¿Son acaso los mililitros de “nada” que quedan en el recipiente los que suponen un peligro? Si el motivo es que no se quiere dar la opción de transportar recipientes más grandes para que no se puedan mezclar los contenidos de varios pequeños, ¿por qué se permite comprar y transportar botellas de agua de 500ml tras pasar el control de seguridad? Si dos terroristas necesitan medio litro de explosivo para hacer daño al avión, sólo tienen que pasar tres recipientes de 100ml cada uno y juntar sus contenidos en una botella de agua comprada mientras esperan el embarque de su avión. Aún les sobrarían 100ml de explosivo.

Si tan ridículas resultan estas reglas, ¿por qué se mantienen? La seguridad es lo primero, sí, pero a la seguridad se llega con medidas eficaces, no con ocurrencias de parvulario que pueden ser obviadas con tanta facilidad. Mientras tanto, el que paga el pato es el ciudadano, el contribuyente, el que paga el sueldo al burócrata que no tiene que pasar por el control de seguridad porque su estatus se lo permite. ¡Viva la burocracia!

ACTUALIZACIÓN. Se me acaba de ocurrir una buena idea para nuestra seguridad y que no supone molestia alguna para los pasajeros: contadores Geiger en los arcos de seguridad. Tras el caso del envenenamiento radiactivo del ex-espía ruso en Londres, es evidente que cualquiera puede pasearse por Europa irradiando a diestro y siniestro sin ser detectado (eso sí, no puede llevar más de 100ml de colonia). ¿Tanto costaría detectar eso? ¿O es que si una medida de seguridad no molesta a los pasajeros no merece la pena implantarla? ¿A qué dedican su tiempo los que velan por nuestra seguridad?

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Publicado en: Actualidad y noticias.  |  .

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