Actualicemos los libros de geografía

Para los que creemos que la política del presidente Rodríguez es arbitraria, inconexa y se encuentra sometida a los dictados de las más diversas y retorcidas mentes existe un ejemplo de hasta dónde puede llevarnos esto: Birmania.

Para los que no estén al día sobre este tema, hay que recordar que Birmania vive desde que se separó de la Commonwealth en 1948 bajo un gobierno dictatorial, con una forma u otra, cuyo despotismo se agudizó en 1990 con la cancelación de los resultados de las primeras elecciones cuasi-democráticas y la detención de los principales líderes políticos, incluyendo a la destacada Aung San Suu Kyi, que aún permanece bajo arresto domiciliario. La actual junta militar se caracteriza por gobernar sobre la base de las ensoñaciones de sus líderes o, peor aún, de las profecías de sus augures. Sí, va en serio, profecías.

En 1989, la junta decidió cambiar el nombre del país de Birmania (en su idioma, Myanma Naingngandaw) a Myanmar. ¿El motivo? Ninguno. A alguien se le ocurrió y ya está. En la escena internacional hay muchos países que no han aceptado el cambio de nombre porque la decisión no la tomó ninguna institución oficial debidamente constituida. Sencillamente, se juntaron cuatro señores y decidieron cambiarle el nombre al país. España parece que sí ha aceptado el cambio y así aparece en el sitio web del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Pues bien, resulta ahora que también les ha dado por cambiar la ubicación de la capital. Hasta hace poco era Rangún, pero estos últimos días del año están viendo el traslado de todos los edificios oficiales a una ciudad llamada Pyinmana, que es en realidad una nueva ciudad que está siendo construida relativamente cerca de otra ciudad que lleva ese nombre. Rangún es la ciudad más avanzada del país y está en la costa, mientras que la tal Pyinmana está en el centro del país, rodeada de selva por todas partes, con unas comunicaciones lamentables y sin infraestructuras, puesto que apenas llevan unos meses construyéndola.

Según dice la noticia del Washington Post, a los funcionarios les ha sentado el cambio como una patada en el estómago, pero los intentos de dimisión en masa han sido convenientemente sofocados por la junta militar. Lo peor de todo esto son los motivos que se barajan: desde el simple capricho de uno de los líderes de la junta, hasta el temor a una invasión estadounidense, pasando, claro está, por los vaticinios de algún sacerdote afecto a los mandos militares y las aspiraciones monárquicas del jefe del estado, Than Shwe. Lo que sí parece claro es que el momento elegido para el comienzo de la mudanza de los edificios oficiales, las 6:37 de la mañana, no fue una hora elegida al azar, sino designada por el oráculo de turno.

Nada, ya sabemos. El primer paso es actualizar los libros de geografía y, el segundo, impedir que el presidente Rodríguez se entere de esto o igual le da por llevarse la capital a Puerto Lápice.

(Por cierto, no, esto no es una inocentada. El origen de la noticia está en el Washington Post y lo he confirmado en otros sitios, como la BBC. Recordad que en el mundo anglosajón el Día de los Inocentes es el 1 de abril.)

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Publicado en: Actualidad y noticias.  |  .

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