16 de Junio de 2005 — Manuel Delgado
Sin que sirva de precedente, expreso mi acuerdo total y expl铆cito con las palabras de un miembro del Partido Socialista, la Senadora por Barcelona Mercedes Aroz, al explicar por qu茅 no votar谩 a favor de las modificaciones legales sobre el matrimonio:
- Como legisladora considero que las normas jur铆dicas deben garantizar el bien com煤n, algo que esta ley no cumple a mi juicio ya que no mantiene el equilibrio necesario entre la ampliaci贸n de los derechos civiles para la minor铆a homosexual y la salvaguarda de los intereses generales.
- Coincido en mi oposici贸n a esta Ley con las posiciones sobre esta cuesti贸n de buena parte de la socialdemocracia europea y las del socialismo franc茅s que representa Lionel Jospin, y con los argumentos jur铆dicos expresados por organismos representativos como el Consejo de Estado y el Consejo General del Poder Judicial. Mi cr铆tica es a la regulaci贸n jur铆dica concreta por la que se ha optado para el reconocimiento de derechos a la uni贸n de personas homosexuales, que rompe la configuraci贸n objetiva del matrimonio y no da prioridad a los derechos de la infancia.
- La Ley confunde una instituci贸n de relevancia social, como es el matrimonio, con formas de convivencia basadas en la orientaci贸n sexual, que como reconoce la propia Ley son algo de trascendencia personal, aunque puedan generar derechos. Por el contrario, la uni贸n de un hombre y una mujer en la que se basa el matrimonio, de la que procedemos todos y que asegura el futuro de la humanidad genera beneficios sociales y requiere por ello, una regulaci贸n jur铆dica propia y una protecci贸n adecuada.
- La Ley va m谩s all谩 de equiparar uniones homosexuales y matrimonio, ya que propone cambiar la esencia de la instituci贸n matrimonial basada en la ley natural y civil, y de la que procede tambi茅n el matrimonio can贸nico. Y esta alteraci贸n del matrimonio implica debilitar la instituci贸n m谩s importante de la sociedad. Y no parece que convenga a la sociedad en su conjunto que se debiliten instituciones jur铆dicamente consolidadas que son su propio cimiento.
- Con respecto a la adopci贸n no hay estudios concluyentes sobre los efectos para el desarrollo arm贸nico de los ni帽os en parejas del mismo sexo. Hay opiniones contradictorias de los expertos. Por tanto, ante la duda hay que inclinarse por anteponer los derechos de los menores que seg煤n nuestro ordenamiento jur铆dico han de tener prioridad absoluta para el legislador.
- Finalmente, lamento que en una Ley de esta trascendencia no se haya propiciado un gran consenso parlamentario y que se haya creado una situaci贸n de fuerte divisi贸n social, desoyendo la posici贸n contraria de millones de ciudadanos espa帽oles representados por otros partidos pol铆ticos democr谩ticos y expresada tambi茅n a trav茅s de asociaciones e instituciones importantes de nuestra sociedad. Especialmente cuando hay otras alternativas. Valga el ejemplo de la reciente Ley aprobada en Suiza que denomina a la uni贸n homosexual Pacto Civil de Solidaridad (PCS), que no equivale al matrimonio ni permite adoptar, pero equipara los derechos en el 谩mbito fiscal, penal, de sucesiones, seguridad social y jubilaci贸n.