Bot!, por Eelke, en Flickr (3564135300), con licencia CC by
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¿Realmente quieres poner un bot en tu empresa?

La palabra de moda estos días es “bot”. Un “bot” o “chatbot” o “chatterbot” (usaré estos términos indistintamente) es un programa integrado dentro de una plataforma de mensajería (p. ej. – Facebook Messenger, Telegram, Slack, Twitter…) que nos permite interaccionar con un tercer sistema de forma conversacional. Toma ya, menuda definición.

Por si la definición anterior no te ha servido de mucho, imagina este escenario: vas a viajar, pero no recuerdas los detalles de tu billete de avión, así que abres Telegram e inicias un chat con tu línea aérea y tecleas una pregunta similar a la que le harías a un ser humano (“¿A qué hora sale mi vuelo a París?”); el bot recibe la pregunta, analiza el texto para comprenderlo, utiliza tu usuario de Telegram para identificarte en su backoffice y hace la consulta para recuperar los detalles de tu vuelo; finalmente, el bot te contesta por Telegram (“Tu avión a París sale mañana a las 20:45”) y, como es muy majo, incluye un vínculo para que te descargues la tarjeta de embarque electrónica. Eso es un bot.

Creo, sinceramente, que los bots son un avance. Un gran avance, de hecho. Abren las puertas a una relación más fluida con el usuario y hay docenas de campos en los que un buen chatbot ahorra tiempo y mejora la experiencia. Hemos pasado ya por varias fases, desde los asistentes virtuales como Siri o Cortana hasta los servicios en segundo plano como Google now, y este siguiente paso tiene muchos ingredientes para dar un buen zambombazo. Sin embargo, llevo ya suficientes años metido en esto de la tecnología y el marketing como para no detectar que, alrededor del “fenómeno bot”, hay las habituales toneladas de hype, presupuestos de marketing y opiniones sin base. Así que toca pedir cautela y sensatez, incluso a sabiendas de que raramente la cautela y la sensatez logran evitar disgustos y dispendios en esta industria.

Si estás pensando en utilizar bots en tu empresa, te propongo que reflexiones sobre estas cuatro preguntas antes de tomar la decisión: >> Seguir leyendo ¿Realmente quieres poner un bot en tu empresa?

Estrategias de creación de producto
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Dos caminos muy eficaces para crear un mal producto

Cuando uno se acerca a los veinte años de experiencia, siempre alrededor de la creación y venta de software, tienes ya bastante desarrollado el “olfato” requerido para detectar ciertos patrones de comportamiento típicos de los profesionales de este sector. No es que hayas ido cultivando un sexto sentido, sino que has visto ya muchas veces a muchas empresas hacer lo mismo y puedes reconocer con claridad lo que están haciendo y a dónde les va a llevar.

Por eso, cada vez que oigo a alguien hablar de que quiere financiar la creación de su producto de software con los primeros proyectos ad hoc realizados para clientes, se me encienden todas las alarmas. Lo he visto hacer docenas de veces y yo mismo lo he hecho en unas cuantas ocasiones (ay, la juventud), así que tengo bastante claro el estrecho margen de probabilidades de éxito en el que se mueven esas iniciativas.

Hay dos maneras en las que se suelen afrontar estas aventuras de creación de producto aunque, en el fondo, ambos caminos parten de un mismo lugar: no tener una estrategia clara de producto o, aun teniéndola, carecer de los recursos necesarios para poder ejecutarla. Ambas situaciones son muy habituales en nuestro entorno empresarial. De hecho, existe una relación de continua retroalimentación entre ellas: como solemos jugar con cantidades de capital muy escasas, no desarrollamos a fondo las habilidades (y las culturas corporativas) necesarias para crear productos exitosos; como no abundan las habilidades (ni la cultura corporativa) necesarias para crear productos exitosos, tendemos al camino más conocido y de beneficios más inmediatos, como es la prestación de servicios.

Veamos cuáles son las dos maneras más eficaces para no construir un buen producto cuando escasean los recursos o, simplemente, la estrategia de producto brilla por su ausencia. >> Seguir leyendo Dos caminos muy eficaces para crear un mal producto

Mesa redonda sobre Transformación Digital con los CIOs de Telefónica, Ferrovial, ADO Avanza y Rastreator, donde hice de moderador.
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Dinamizando una mesa redonda sobre Transformación Digital

El pasado jueves, participé como moderador en una mesa redonda sobre Transformación Digital en un evento organizado por iiR. Resultó una experiencia muy agradable tanto por el elevado nivel de los ponentes como por la buena acogida por parte de las 150 personas de la audiencia.

Cuando se trabaja con grandes profesionales, es fácil que las cosas no sólo salgan bien, sino que además sea un placer hacerlas. A lo largo de los días previos al evento, el contacto con los participantes en la mesa redonda fue profundamente gratificante, pues todos ellos mostraron una marcada disposición a colaborar y, además, un notable dominio de las materias que íbamos a tratar. No en vano, se trataba de profesionales de primera fila:

La charla giró alrededor de conceptos como los principales facilitadores tecnológicos de la transformación digital, la estrecha e indispensable relación entre digitalización y objetivos de negocio, el crucial papel de las personas y del fomento del Digital Mindset, o la necesidad de interconexión entre distintos jugadores a la que nos lleva el entorno actual. >> Seguir leyendo Dinamizando una mesa redonda sobre Transformación Digital

Casablanca
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Volkswagen, engaños para todos los paladares

Sigo pensando en lo de Volkswagen y no deja de sorprenderme lo mucho que nos gusta hacer como el capitán Renault (no pun intended) de Casablanca.

No me refiero ya a que otros fabricantes de automóviles hagan lo mismo de lo que ahora se acusa a Volkswagen, que también, sino a cuántos engaños a clientes y administraciones llevan a cabo, a diario, empresas de todo tipo y de todos los tamaños. Y trabajamos en ellas “tan contentos” (o no), pero luego nos echamos las manos a la cabeza en cuanto pillan a otro.

No avanzaremos éticamente mientras no seamos capaces de señalar con el dedo lo cercano y familiar antes que lo lejano y sorprendente.

Billetes de banco. La foto es mía y se distribuye con licencia CC by-sa
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¿Buscar inversión para tu startup o no buscar inversión? Esa es la cuestión

A simple vista, parece como si buscar financiación o inversión ajena fuera un ingrediente necesario de toda nueva startup. El asunto de la inversión es una de las primeras preguntas que te hacen en cuanto sacas el tema de que estás creando una empresa de este tipo.

Sin embargo, en cuanto buceas mínimamente por este “mundillo”, te ves expuesto en numerosas ocasiones a la idea de que, si puedes, debes evitar la inversión ajena. Para algunos, esa frase es casi un mantra. Esto, que resulta contraintuitivo en un primer momento, puede tener mucho sentido en función de tus circunstancias o de tu modelo de negocio. Todo emprendedor debería pensar con calma una cuestión tan crucial y que tantas consecuencias puede tener para el futuro de la empresa. Lo que voy a contar aquí no es más que el fruto de pensar en ello a lo largo del tiempo y, sobre todo, en los últimos dos meses.

Los detractores de la financiación o inversión ajena en una startup señalan, principalmente, puntos como estos: >> Seguir leyendo ¿Buscar inversión para tu startup o no buscar inversión? Esa es la cuestión

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